Estefanía Ortiz Salinas

Gobernabilidad enclenque, un riesgo para la inversión privada

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En la parroquia amazónica-ecuatoriana, Los Encuentros, situada en la provincia de Zamora Chinchipe, la figura del Estado se ha desdibujado. El régimen debilitado, sin solvencia económica y de escasa credibilidad de Lenín Moreno ha provocado que algunos pobladores vuelquen sus discursos de reclamo hacia la empresa minera canadiense Lundin Gold, que desde el 2015 opera la mina Fruta del Norte, cuya presencia significa un ingreso representativo ante la caída de otras industrias como el petróleo.

Recientemente, un grupo de pobladores bloquearon las operaciones de la firma extranjera, con la finalidad de forzar a la empresa para que cubra ciertas necesidades que son obligación del Estado ecuatoriano. La compañía aurífera tiene un contrato con el Gobierno en el que éste se compromete a brindar las facilidades para que la empresa opere, es decir, uso de la infraestructura pública, seguridad jurídica, entre otras.

Asimismo, con las utilidades generadas por Lundin Gold, que representan cerca del 52 % anual a favor el Estado ecuatoriano, el Gobierno se ha comprometido también a desarrollar obras de inversión social en las comunidades aledañas a la mina.

Sin embargo, a decir de sus pobladores, el desarrollo ofrecido por el Gobierno no llega a las comunidades, por tanto, han enfocado su protesta contra la minera canadiense, a tal punto de desestabilizar la continuidad de la operación extractiva, poniendo en riesgo el cierre de la mina, cuyo proceso implicaría no solo perjuicios a la economía de un país que apuesta por la inversión extrajera para salir a flote, sino también una demanda internacional millonaria contra el Estado.